Su alimentación y otros factores de estilo de vida son fundamentales para tener una óptima función inmunológica, sin embargo, ciertos suplementos también pueden ser útiles.

Uno de estos suplementos es la quercetina, un flavonol antioxidante que se encuentra de manera natural en las manzanas, ciruelas, uvas rojas, té verde, flores de saúco y cebollas, entre otros alimentos. Para obtener una lista más detallada, consulte la clasificación de Superfoodly de los 100 mejores alimentos cargados ​​con quercetina.

La quercetina ha demostrado combatir la inflamación y actúa como un antihistamínico natural. El extracto de la flor de sauco, que es rico en quercetina, se ha utilizado tradicionalmente como un tónico para aumentar la inmunidad. Asimismo, es ampliamente conocido por mejorar la salud pulmonar y del tracto bronquial.

De igual forma, la quercetina está disponible en forma de suplemento y se ha utilizado para mitigar la obesidad, diabetes tipo 2,3 disfunción circulatoria, inflamación crónica, fiebre del heno y los trastornos del estado de ánimo.4 Además, diversos estudios han señalado la capacidad de la quercetina para prevenir y tratar tanto el resfriado común como la influenza.

La quercetina reduce significativamente su riesgo de enfermedad viral
Una investigación6,7 realizada en la Universidad Estatal de los Apalaches en Carolina del Norte y publicada en 2007, descubrió que la quercetina reduce las enfermedades virales e impulsa el funcionamiento mental tras estar bajo un extremo estrés físico, que de lo contrario podría socavar su función inmunológica y hacerlo más susceptible a las infecciones. La investigación en cuestión fue financiada por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos.

Para investigar los efectos de la quercetina en las enfermedades virales, se dividieron a 40 ciclistas en 2 grupos; la mitad de ellos recibió durante 5 semanas una dosis diaria de 1 000 mg de quercetina en combinación con vitamina C (que mejora los niveles plasmáticos de quercetina) y niacina (para mejorar la absorción), mientras que la otra mitad recibió un placebo.

Tres semanas después de la prueba, los atletas anduvieron en bicicleta 3 horas al día durante 3 días continuos. Se tomaron muestras sanguíneas y tisulares tanto antes como después de la prueba.

El análisis reveló que el 45 % del grupo placebo contrajo una enfermedad viral después del estrés físico, en comparación con solo el 5 % del grupo de tratamiento. De acuerdo con el investigador principal, el Dr. David Neiman:

“Esa es una diferencia muy significativa. Cuando se tiene un estudio doble ciego controlado con placebo y se obtiene ese tipo de disparidad, no puede ser una casualidad…

Estos son resultados revolucionarios pues este es el primer ensayo clínico, doble ciego, aleatorizado y controlado por placebo que ha descubierto que este compuesto de planta natural puede prevenir enfermedades virales…

Todo indica que se necesita mucho estrés para que sean visibles las propiedades de la quercetina para combatir infecciones. Todo esto sobrevino cuando los atletas se encontraban bajo un alto estrés oxidativo, cuando las hormonas del estrés se encontraban elevadas y también sufrían daño muscular.

Los atletas que tomaron el suplemento de quercetina mantuvieron su capacidad de reacción durante una prueba de estado de alerta cuando se agotaron, mientras que los que tomaron el placebo fueron considerablemente más lentos. Los datos de infección y vigilancia son nuestros  hallazgos más relevantes en este estudio”.

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